La última campaña de la FAD hace que los espectadores retiren los ojos de la pantalla, pero no porque resulte impresionante, no conmueve, simplemente se sitúa entre lo desagradable y lo cómico. Si de verdad pensaron que a los jóvenes se les despertaría la responsabilidad respecto al consumo de drogas viendo esta campaña creo que se equivocaron. Me recuerda más a una película de aliens que al sentimiento de familia.
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